lunes 14 de junio de 2010

suficiente

¿Tenemos suficiente?

Siempre queremos ganar más dinero, tener más cosas, el último gadget, los zapatos de temporada... Trabajamos para ganar dinero. Pero no dinero para vivir, sino para comprar cosas. Siempre tenemos un objeto en mente a comprar. Ya sea el último Iphone, el Ipad, un coche más potente, otro piso que nos guste más, etc. Para darnos caprichos. Pero al final, esos caprichos son satisfacciones efímeras, por las cuales malgastamos la mayor parte de nuestra vida haciendo algo que no nos gusta (porque seamos sinceros, o nos pagan por ello, o no trabajaríamos). Aún no has comprado una cosa y ya estás pensando el lo próximo que vas a comprar, o el accesorio que quieres.

Nunca vamos a tener suficiente. Nunca nos vamos a conformar con lo que tenemos, porque siempre nos crearán necesidades. Trabajar, gastar, trabajar, gastar, y entre medio márgenes que con los que se enriquecen a unos pocos.

¿En serio que esto es lo que quieres?

Revisa tu vida. Comprueba que tus necesidades básicas están cubiertas. Si lo están, mira a tu alrededor y aprecia lo que tienes. Lo que has conseguido. ¿Necesitas tener el último movil android o irte a cenar a un restaurante caro? Centrate en tu familia, tus amigos o tus compañeros de trabajo. En relaciones sanas, que no sean por interés, ni en las que se basen en las apariencias ni en las que tengas que estar compitiendo. Verás como disfrutas bastante más, y la satisfacción es más duradera.

Los humanos somos bastante simples, uno de los factores que nos ayuda a ser felices es el estar con otras personas. Es el resultado de millones de evolución, que nos hizo seres gregarios para poder sobrevivir.

Porque algún día tendremos que dejar de consumir con esta ansia que nos invade. Vivimos en un planeta finito, donde no puede existir el crecimiento sostenible (si es finito, no puede crecer indefinidamente).

Y si ves que eres más feliz de esta manera, que no te de vergüenza decirlo. No tenemos que ser como borregos que vamos a donde nos guían. Podemos pensar y elegir.

martes 25 de mayo de 2010

10 razones para no ver la televisión

La vida es para vivirla, no para verla por la televisión.

Casi 4 horas se pasaba en el año 2008 de media el ciudadano español viendo la tele. Eso son muchas horas, teniendo en cuenta que dormimos 8 y que el día tiene sólo 24 horas. Y sabiendo lo que echan por la tele, creo que podríamos decir que esas horas han sido tiradas a la basura directamente. Supongo que es una de las consecuencias de este sistema en el que vivimos donde cada vez las necesidades básicas son más fáciles de cubrir y donde queremos todo al instante. Poco a poco nos estamos aislando un poco más de los que nos rodean e intentamos vivir las vidas de otros, que al fin y al cabo es más cómodo.

Llegamos cansados de trabajar y pensamos que no nos apetece hacer nada, y nos sentamos delante de la tele para descansar. Pues tenemos que saber, que ver la tele no hace que descansemos. A menos que estemos viendo algo de humor, dificilmente conseguiremos relajarnos. Por eso, lo mejor que podemos hacer cuando lleguemos a casa es no enchufar la tele. Hay muchas cosas más en esta vida que podemos hacer en vez de ver la tele, con las cuales conseguiremos vivir nuestra vida, en vez de ver la de otros. Y razones, para hacerlo, no faltan:

1. Condiciona nuestra manera de ver la vida: Los medios nos dan una visión del mundo que raramente es la real. Es parcial y es la que les interesa que veamos en ese momento.
2. Condiciona lo que compramos: La publicidad está por todas partes en la televisión. Está financiada con publicidad. No somos inmunes a ella, aunque nos creamos lo contrario.
3. Te aleja de los que te rodean: ¿Cuantas veces hemos encendido la tele mientras cenamos y nos hemos quedado embobados viendola sin hablar con quienes nos rodean? Apágala y habla con ellos.
4. Nos roba energía mental: Viendo la tele no descansas, no te relajas. ¿Cuantas veces has estado viendo una pelicula y cuando ha acabado estabas más cansado de lo que estabas al principio?
5. Nos cuesta dinero: Ver la televisión cuesta dinero. Cuesta el comprarnos el aparato. Cuesta la energía que consume. Actualmente, los televisores planos gastan mucha más energía que los antiguos. A esto hay que sumarle si tenemos contratado canales de pago.
6. Nos debilita el pensamiento racional: En la tele, vemos que todos los problemas tienen fácil solución. Todo se arregla al final del capítulo. La vida es más simple en la tele. Pero esto no es así. Basta con mirar a nuestro alrededor.
7. Es malo para nuestra salud: El tiempo que estamos delante de la caja tonta, no lo estamos haciendo ejercício o cuidando de nuestra salud.
8. Hace que nos sintamos menos satisfechos con la vida: Ya hay estudios que hablan sobre la gente que más ve la tele, está menos satisfecha con su vida. Tendemos a comparar lo que vemos en la tele con nuestra vida, y normalmente, lo de la tele es mejor, ya que la visión es parcial.
9. Reduce nuestras relaciones sexuales: La gente que tiene televisión en el dormitorio, mantiene un menos relaciones sexuales con su pareja que los que no.
10. Quitamos tiempo para mejorar nuestra vida: En vez de ver la tele, podemos mejorar nuestra vida.

Por eso, apaga la tele, ¡y vive la vida!

Referencia: Becomming minimalist

Imagen : Saez Ivan

miércoles 28 de abril de 2010

vida slow

Slow life, slow food, slow work. Sí, hay otra manera de hacer las cosas. Y es tranquilamente.

En un mundo que cada vez nos pide que seamos más productivos, para poder ganar más o que otros ganen más, necesitamos hacer todo más rápido: comer más rápido, andar más rápido, informarnos más rápido, etc.

Pero ahora en serio, esto de ir más rápido, ¿de verdad nos beneficia? Echad la vista hacia atrás y mirad lo que habeis hecho esta semana intentando ser productivos. ¿Lo habeis disfrutado? Pues ahora imaginad el resto de vuestra vida de esta manera. A lo mejor ha llegado la hora de cambiar un poco.

Ya hablábamos de que menos era más. Podemos hacer menos, y hacerlo mejor, disfrutarlo más. Y también disfrutar de la vida. Tener más tiempo para nosotros mismos, para los que nos quieren, para tener hobbies.

Es posible controlar nuestro tiempo. Planificarnos de manera que no vayamos agobiados. No hay por qué hacerlo todo para ya.

A continuación os dejo unos consejos obtenidos de la wikipedia para desacelerar un poco nuestra vida:
  • Conseguir un hobby o pasatiempo tranquilo, como la lectura, escritura, hacer punto (tejer), la pintura o la jardinería.
  • No pretender hacer todo de una vez. Procurar poner una lavadora al día, en lugar de lavar toda la ropa una vez a la semana, por ejemplo[cita requerida].
  • Mirar poco el reloj. los fines de semana, procurar levantarse de la cama respetando los ritmos naturales del sueño, en lugar de ponerse la alarma (el despertador), así como no llevar el reloj encima.
  • Hacer la compra en un mercado de productos frescos (preferentemente local y con puestos de los propios agricultores).
  • Preparar una comida para poder sentarse con tranquilidad, y saborearla sin tener encendido el televisor, o leyendo algo que genere sosiego. Disfrutar de la conversación, si se come con otras personas, o de la paz que puede dar el comer solo.
  • En vacaciones, procurar bajar el ritmo; no intentar llegar a todo lo que nos gustaría ver y visitar. Viajar a ciudades con restaurantes de comida local donde se pueda comer con tranquilidad.
  • Limitar la lista de cosas pendientes. tomarse el tiempo necesario para las personas y actividades con las que se disfruta.

sábado 27 de marzo de 2010

slow habits

Como podréis ver, el blog ha cambiado de nombre. Los motivos de este cambio han sido varios. En primer lugar, el parecido con el nombre de ZenHabits. La elección del primer nombre fue antes de descubrir el otro blog, pero con el tiempo he visto que daba la impresión que era el mismo sitio, pero en castellano.
Otra razón es que la temática Zen apenas se trata (solo hay un post). Al principio, la intención era ahondar un poco en ella, pero el blog se ha desviado por otros derroteros.
Finalmente, el nuevo título del blog, "slow habits", pega más a la filosofía del autor y del contenido que se está publicando.
Espero que no cause ninguna incomodidad el cambio de nombre y que este se mantenga en el tiempo.

Por una vida slow y minimalista.

Foto de martín.

martes 23 de marzo de 2010

como conseguir una casa minimalista

Siguiendo con el post de una casa minimalista, vamos a ver ahora los pasos que podemos seguir para alcanzar este objetivo:

1. Lo primero que hay que hacer, es empezar por una habitación. Hacer toda la casa a la vez puede ser frustrante. Puedes empezar con la que más tiempo pases a lo largo del día. Hasta que no te sientas a gusto con los cambios, no pases a otra. De esta manera haz toda la casa.

2. Empieza con el mobiliario. Es el elemento más influyente. Intenta eliminar todo lo que puedas, simplificando de esta manera el cuarto, sin que afecte a la utilidad de la habitación. Deja solamente lo esencial. Si no es indispensable, elimínalo.

3. Limpia las superficies lisas. No hace falta que todas las superficies de tus muebles tengan algo encima. Eliminalo todo y guardalo en armarios o cajones. Cuanto menos cosas dejes, más importancia tomarán.

4. Limpia el suelo. No ha de haber nada en el suelo, a parte de los muebles. Lo mismo que en el punto anterior. Para algo están los armarios.

5. Limpia las paredes. No hace falta atiborrar las paredes de elementos de decoración. Elige uno simple.

6. Elimina de los armarios y cajones lo que ya no necesites. Esto ayudará a poder guardar lo que estás quitando del resto de la casa y además no tardarás tanto tiempo en encontrar las cosas.

7. Utiliza decoración simple. Los cuadros, las cortinas, los elementos de decoración, no han de ser complejos ni barrocos. Intenta que sean simples.

8. Dale una vuelta de tuerca. Cuando acabes de arreglar una habitación, déjala unos días así y sientela. Luego, revisa que puedes quitar o reordenar.

En resumen: Elimina lo innecesario, guarda todo en su sitio (armarios, cajones, etc) y lo que no te sirva, tíralo o véndelo.

Y el último paso y más importante... ¡sientate y distruta de tu nueva casa!

Visto en ZenHabits.

Foto de Shauba.

domingo 21 de marzo de 2010

una casa minimalista

El otro día hablábamos sobre tener la casa ordenada y de cómo unos pequeños hábitos nos pueden ayudar a tener la casa limpia y ordenada y los beneficios que esto aporta, reduciendo el nivel de estrés.

Una de las cosas que más ayuda a tener la casa ordenada es tener una casa "minimalista". ¿Qué significa esto? Tener una casa, donde todo lo que hay es necesario. Y lo que no está, es que no lo es. Parece simple, ¿no?. Pues no lo es. ¿Cuantas cosas tenemos en casa que no utilizamos o que simplemente están de decoración? Todo esto de más lo único que ayuda es a dificultar la vida en el hogar.

Si conseguimos eliminar todo lo que sobra y no necesitamos, podríamos obtener los siguientes beneficios:
  1. Limpiaremos la casa más fácilmente. Al haber menos cosas, tendremos que limpiar menos y con menos obstáculos.
  2. Más libertad de movimiento. ¿Cuantas veces nos ha pasado que para cruzar un cuarto hemos tenido que ir sorteando obstáculos por el camino?
  3. Una casa menos estresante. Tanto mueble, elemento decorativo y electrodoméstico genera distracciones. Para mantener la paz mental, elimina distracciones.
Podríamos definir una casa minimalista (si es que se puede definir) la que tiene las siguientes características:
  • Pocos muebles. Manteniendo solamente los muebles necesarios para una vida cómoda podemos eliminar muchas de las cosas innecesarias que llenan nuestra vivienda. Los muebles auxiliares suelen ser los culpables de esto.
  • Superficies limpias. Quitando de algún elemento de decoración, las superficies han de estar limpias. Sin excesos.
  • Calidad sobre cantidad. Aplicándolo a todos los elementos de la casa. Mejor tener poco, pero útil.

En el siguiente post, hablaremos sobre algunos consejos para conseguir estos objetivos.

Foto de Paul Manix.

domingo 14 de marzo de 2010

elimina las distracciones

Normalmente, las distracciones son bienvenidas en nuestra vida. Podemos evadirnos del estress diario y despejar un poco la mente. El problema viene cuando se convierten en un obstáculo para conseguir nuestros propósitos, ya sean laborales o personales. Y hay veces que llegan al extremo de tal manera que nos es prácticamente imposible concentrarse en cualquier tarea y acabamos saltando de un lado a otro.

Esto hace que no nos lleguemos a quitar de la mente las tareas que tenemos pendientes, lo que, como siempre, nos genera estrés.

A continuación dejo unos cuantos consejos para intentar reducir las distracciones a las que nos vemos sometidos la gente que nos pasamos la mayor parte del día delante del ordenador:
  • Reduce drásticamente tu acceso a redes sociales (twitter, facbook, myspace, foros, etc.). Elige un par solo.
  • Reduce tus amigos de la red. ¿En serio que puedes atender a 100 amigos en el facebook?
  • Limita el tiempo para leer el correo electrónico, acceder a tu red social favorita o leer feeds. Lo mejor es en las horas menos productivas del día (después de comer, después de una tarea larga en la que has requerido concentración, etc.) ¡Nunca al principio del día ni al final!
  • Utiliza poco el correo electrónico y llama más. No hay nada mejor que el contacto humano
  • Si puedes, apaga internet para trabajar. Sino, utiliza alguna herramienta para bloquear los sítios que más te distraigan y apaga todas las notificaciones (email, mensajería instantánea, etc).
  • Separa consumir de crear. Para crear hay que consumir. Pero en el momento de crear, no consumas, ya que solo te distraerá.
  • Elimina los iconos de tu escritorio de aplicaciones que te puedan distraer. Instala Launchy o Launchbar para seguir teniendo acceso rápido.
  • Limpia tu mesa. Intenta dejar solo lo que estés haciendo en esos momentos. El resto, quítatelo de la vista. El verlo no hará más que distraerte.
  • Aíslate del ruido exterior. Usa tapones de cera o música para aislarte. Elige bien la música. Los discos de relajación o música clásica apenas distraen.
  • Cuando descanses, intenta hacerlo con gente de carne y hueso. Aléjate del ordenador.
  • ¡Haz sólo una tarea!
  • Limita tus horas de trabajo. Se estricto con los horarios de inicio y de fin. Y mientras estés trabajando, hazlo duro!

Foto de t3hWIT